EL CONO DE ARITA EN SALTA. UNA PIRÁMIDE CASI PERFECTA
Desde Tolar Grande, en la Puna salteña, podemos acceder a una insólita excursión: el Cono de Arita en Salta. Una pirámide casi perfecta que se levanta inexplicablemente en medio de la planicie de un salar.

El pueblo de Tolar Grande, muy cerca de San Antonio de los Cobres, está casi escondido en uno de los rincones más áridos, deshabitados y aislados de la Argentina. Se llega tras un viaje de nueve horas desde la capital salteña, pasando de los verdes paisajes del valle de Lerma a la sequedad más extrema y la ausencia casi total de vida animal y vegetal.

La travesía ingresa en la Puna al llegar a San Antonio de los Cobres y por la Ruta 51 se sube hasta el abra del Alto Chorrillo, el punto más alto del viaje: 4560 metros. A partir de allí se comienza a descender hasta el pueblo de Olacapato, a 4120 msnm, cuyos cien habitantes viven en casas de adobe que brotaron de la tierra alrededor de una estación de tren ya abandonada.

Luego de pasar por la planicie totalmente blanca del Salar de Pocitos y la Recta de la Paciencia, que atraviesa la nada, se recorre el laberinto geológico de Los Colorados con sus cerritos rojos de punta redondeada. Más adelante el paisaje se abre en una nueva planicie, en este caso totalmente roja: el Desierto del Diablo (no hay que olvidar que ésta es una extensión del Desierto de Atacama), una de las cumbres de este viaje de ribetes interplanetarios, donde pareciera que el mundo circundante es un planeta rojo sin indicios de vida.

La excursión más insólita desde Tolar Grande es la que llega al Cono de Arita

El Cono de Arita es un pirámide casi perfecta que se levanta inexplicablemente en medio de la planicie de un salar. En el camino hacia el cono, 86 kilómetros desde Tolar Grande, se atraviesa el Salar de Arizaro, cuyos 5500 km2 lo convierten en el tercero más grande del continente.

A comienzos del siglo XX se creía que una pirámide tan perfecta sólo podría haber sido construida por el hombre: pero se trata de un pequeño volcán al que le faltó fuerza para estallar y por eso nunca tuvo cráter ni echó lava.

Todo a su alrededor es sal negra sacada a la superficie por antiguas corrientes subterráneas de magma. Y de acuerdo con los restos arqueológicos encontrados en el cono, el lugar fue un centro ceremonial anterior a la llegada de los incas.

FUENTE: EL ANALISTA SALTA

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